Las líneas van y vienen, abrazándose, rechazándose, abriéndose y fundiéndose en una sola vertiginosa criatura

El privilegio de iniciar este proyecto conociendo a Jorge Chalco (Cuenca, 28 de agosto de 1950), uno de los artistas plásticos más destacados de Ecuador: pintor, dibujante y muralista con una trayectoria de más de 50 años, marcada por una constante exploración de estilos y temáticas profundas.
Atraído desde temprana edad, como por un imán, por el dibujo, que habría de llevarlo después – como era inevitable, a la pintura -, sigue trazando una trayectoria admirable.
Desde sus inicios, por la década de 1970, sus cuadros reflejan las fiestas populares de su Cuenca natal, con máscaras, espantapájaros y símbolos del mestizaje.
En los ochenta se mueve hacia una abstracción más subjetiva, con formas distorsionadas y un sentido mágico.
En los noventa, su obra se vuelve introspectiva: Chalco aborda crisis sociales como el feriado bancario ecuatoriano, mediante composiciones que transmiten dolor y reflexión.
Más recientemente, ha creado series centradas en la naturaleza amazónica: por ejemplo, su serie “Yasuní Amazonas” está inspirada en su experiencia directa en el Parque Nacional Yasuní.
Chalco no solo pinta por estética. Sus obras a menudo tienen un trasfondo social: migración, corrupción, la relación entre el ser humano y su entorno. Casa de la Cultura Ecuatoriana Su mural “Migrantes” le ha valido reconocimiento internacional; incluso una de sus piezas se encuentra instalada permanentemente en la sede de las Naciones Unidas en Viena.
El Ecuador puede ufanarse de tener como su hijo a Jorge chalco, que ocupa un lugar destacado con suficientes méritos. Por eso su trayectoria registra importantes premios y reconocimientos nacionales e internacionales.
Y es que su trabajo necesariamente impresiona, por su fuerza, por su espontaneidad, por su su reflejo de los sueños plasmados en el lienzo.
















